¿QUIÉN SOY?
Un mendocino
(desde la cuna)
Porque detrás de cada vino hay una historia.
Y esta es la mía…
Este proyecto no salió de una reunión de marketing. Salió del corazón, de los recuerdos, de las viñas.
Donde el legado recibido es: la tierra, el arte y el vino en la sangre.
Vengo de una familia donde la uva se pisaba con los pies y el vino se compartía con el alma.
Donde la vendimia no era un evento, sino un momento sagrado.
Mi historia con el vino no se originó en un aula, sino en Las Catitas, Mendoza. Empezó con dos abuelos, curiosamente ambos llamados Isidro, que me dejaron una herencia invaluable.
- De mi abuelo Isidro, el viñatero, aprendí la paciencia sagrada de la vendimia. Él me enseñó que las mejores cosas no se apuran.
- ¿Qué significa esto para vos? Que en tu caja de Santo Vino nunca vas a encontrar un vino hecho a las apuradas. Solo elijo etiquetas que respetan los tiempos de la tierra, vinos con alma y paciencia.
- De mi otro abuelo Isidro, el ebanista español, heredé la obsesión por el detalle. Él no trabajaba la madera, tejía obras de arte. Fue quien construyó los primeros escenarios de nuestra Fiesta de la Vendimia. (1936-37-38)
- ¿Qué significa esto para vos? Que tengo un ojo entrenado para encontrar «el detalle que se siente y se honra». Busco esa chispa, esa diferencia que convierte un buen vino en uno inolvidable.
- Y de mi tío abuelo, Vicente Nacarato, el poeta, aprendí que las mejores cosas no solo se disfrutan: se cuentan.
- ¿Qué significa esto para vos? Que cada vino que recibís viene con su historia. Porque como aprendí bien: el vino no solo se bebe, el vino… se cuenta.
Más allá del linaje, elegí hacer del vino mi camino. Me formé, viajé, aprendí y sigo aprendiendo. Pero siempre con los pies en la viña y el alma en la copa.
Esto no es solo una membresía. Es mi forma de compartir con vos el vino como lo viví toda la vida: en la mesa, en la charla, en la música, en el silencio de la finca, en las historias que el Malbec susurra si uno lo escucha bien.
No vendo etiquetas. Te invito a vivir historias.
Las mías, las tuyas, las que vienen dentro de cada botella.
Esto es SantoVino. Y también sos vos.
Si, el vino está en mi vida desde la cuna. ¡Creéme!
Mi bisabuela paterna, Antonia, tenía la costumbre de dar una cucharadita de vino a cada recién nacido en la familia. Ella estaba con vida al momento de nacer yo. Y, Por supuesto, no fui la excepción.
¡Y ahí empezó todo!
Mi historia viene de la finca, de la paciencia de una vendimia, de la charla con el amigo enólogo, de las risas entre hileras con mis hijos y esposa…
Por eso, esta comunión es mi forma de compartir con vos una parte de mi historia. Y también, la tuya!
Pero la pasión no alcanza…
El legado familiar es mi brújula, pero para crear Santo Vino, necesitaba también el mapa. Hice del vino mi camino profesional.
- Fui pionero en los ’90, abriendo las puertas de las bodegas mendocinas al turismo cuando casi nadie lo hacía.
- He comercializado vinos de todo tipo, entendiendo qué funciona y qué es puro marketing.
- He producido y conducido programas de radio y un pódcast, aprendiendo a comunicar la pasión del vino en lenguaje sencillo.
- Y lo más importante, he hecho mi propio vino en familia, desde la cosecha hasta el descorche. Conozco el proceso con las manos.
Todo esto lo validé con formación académica, incluyendo un Major en Marketing y Management Vitivinícola, para asegurarme de que la pasión y el conocimiento te lleguen de la mejor manera posible.
Al final… todo se resume en esto
Más allá de los títulos y las historias, el mejor que tengo es el de ser padre. Con mi familia aprendí que cocinar es una forma de amar y que el verdadero poder está en los abrazos, las miradas y los momentos compartidos.
Y de eso se trata Santo Vino.
No es solo una membresía. Es mi forma de invitarte a mi mesa. De compartir con vos el vino como lo viví toda la vida: como un puente para conectar, para charlar, para emocionarse.
Esto no es un negocio de etiquetas. Es un proyecto que sale del corazón.
A lo largo de los años, el vino me ha regalado encuentros con personas maravillosas de quienes he aprendido mucho.
Aquí te comparto una pequeña muestra de algunos de esos momentos.
Si mi forma de sentir el vino te resuena, estás en el lugar correcto
Ahora que conocés la historia detrás de la selección, te invito a ser parte de ella.
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Desde Mendoza, para todo el mundo.
